La felicidad es momentánea para el escritor. No es que los escritores estemos tristes la mayoría del tiempo, o sólo pensemos en tristeza de forma continua, o llevemos la melancolía como religión. No. Las cosas son mucho más simples: al escritor se le conoce por sus obras, por lo que escribe. Y, sólo se explota el talento de este arte si se está triste. Si hay algo que te aflige y tienes que expresarlo. Ahí es cuando de verdad somos felices: cuando se expresan esos sentimientos que vienen desde el interior, y luego se ven desde fuera y te sientes orgulloso. Ahí olvidas tus pesares y comienza tu felicidad. Son muchos los que piensan que los escritores estamos tristes cuando ven nuestros textos. Todo lo contrario: estamos tristes cuando no podemos escribir.
Dedicado a todos los que se sienten representados con este texto.
A vuela pluma.
