No ponerse metas para llegar a la meta. Ése es mi destino:
que no me olviden. Hacer todo lo posible con tal de que me recuerden.
Ser imborrable. Pasar a la historia. Morirme y que mis acciones vivan por mí. La vida eterna.
Lo que yo deje será el reflejo de mi existencia. Einstein, Hitler, Thomas Edison, Michael Jackson, Alejandro Magno... nadie les olvida. Ellos siguen aquí, no se han marchado. ¿Por qué? porque han hecho grandes cosas. Malas o buenas, grandes cosas, y en lo grande no existen diferencias. Me odien aún muerto o lloren porque no esté vivo, me recordarán. Y es que si se hace a lo grande, el bien y el mal quedan ensombrecidos.
