Esto lo escribí con el lado oscuro del corazón.

22 de mayo de 2012

Tres de tres.

Es increíble. El paso del tiempo, el deterioro del sentimiento padre, que va convirtiéndose, envenenándose; pasando a obsesión. De amor a obsesión. El 'quiero y no puedo'.



Por el miedo al miedo. Porque sé que iba a ser una misión fallida antes de llevarla a cabo. Miedo a que su trato cambie; que no me venga a abrazar por detrás con sus manitas de niña pequeña, sin saber que son las suyas, darme la vuelta y me cocacolaconmentosee el cuerpo. Miedo a que no me vuelva a pedir un beso; a que no me coja las manos mientras le pregunto qué tal está. Miedo a que no me vuelva a pegar si la vacilo; a que no me vuelva a lamer la cara. Miedo a no sólo tenerla lejos de la correspondencia sentimental, sino también del trato que tanto me gusta. Miedo a en vez de pensar en un futuro durante las noches de insomnio, arrepentirme del pasado, del momento en el que me aposté todo por un caballo perdedor y ella me rechazó. Miedo, en fin, a no sentir el dolor al que ya me he acostumbrado.