"El final es para todos igual"
Y así es. Da igual la butaca en la que te sientes, todos ven caer el telón...
Muchos experimentan el más ígneo fervor por la vida cuando sienten que la susodicha se acaba, y la exprimen al máximo. Sin embargo, otros percibimos la más densa tiniebla y el desapego absoluto por la misma. Y es que, en ocasiones, las cosas son menos divertidas si ya te sabes el final.
Es ahí cuando impera el "¿qué más da?"; cuando te da igual que hagas X o Y, porque no alterará el resultado cuando todo acabe. Cuando todo acabe. Las tres palabras que más me han apenado siempre...
Cuando tras millones de recuerdos, buenos y malos; miles de risas, decenas de viajes, e incontables momentos compartidos con personas trascendentales en tu vida, tu mirada se apague y tu cuerpo solo sea una cáscara vacía; cuando caigan los últimos granos de arena del reloj vital y todos los recuerdos y memorias desaparezcan contigo; cuando se haga el silencio más ruidoso y pasemos por el fuego más frío. Cuando todo acabe. Cuando llegue La Gran Broma: que después de todo lo bueno...se acabe.
Supongo que lo bonito es el trayecto y no el destino.
