No puedo seguir callándome lo que siento. Te veo ahí, disponible para recibir todo lo que te quiero decir, y no puedo. No puedo malgastar la oportunidad de hacerte mía. Tengo que esperar el momento justo, las palabras exactas y el lugar adecuado.

Y todo lo que callo, se me colapsa a la hora de escribir. ¿Quién explica tres entradas en cinco meses y otras tres desde que no sé cómo conseguirte? Pues, simplemente, lo que siento por ti.