Esto lo escribí con el lado oscuro del corazón.

3 de agosto de 2017

Universos paralelos.

La incertidumbre ahoga.

Es increíble cómo dos personas que se conocen tanto, de repente, pasan a ser completos extraños. Mientras uno concibe su alrededor de una manera, piensa un futuro próximo con esa otra persona; la otra recorre el pensamiento inverso, cada vez más lejana, cada vez más confusa, cada vez con más dudas... Diferentes mundos, en una misma habitación.

Y todo cambia en un instante. Todo el mundo optimista de uno se derrumba por la confesión de la otra persona. Él no acepta la realidad porque esa no es 'su realidad'. No se había percatado de ningún indicio que le hiciese prever que ocurriría algo así. Una tempestad emocional durante eternas semanas...solamente pensando en el momento en el que podría abrazar a la otra persona en paz...y cuando llega la calma tras la tormenta, es cuando la otra persona da la espalda y niega el abrazo. El giro argumental más cruel. Un cambio que propicia un shock continuo: "¿qué he hecho mal?", "¿será que ya no me quiere?", "¿querrá estar sola durante el verano?", "¿tanto le estorbo?"...

En el momento en el que, juntos, deciden estar separados (a primera vista, temporalmente), es cuando comienzan a pasar los segundos como días, empiezan las histerias, las sospechas de hipotéticas traiciones... y la locura: "¿por qué no me llama?", "¿será ha decidido no volver?", "¿se convirtió la separación temporal en definitiva?", "¿encontraría a alguien que ocupase mi lugar?"...



Las manecillas del reloj se convierten en dagas a la confianza en la otra persona: "si tanto tarda, será porque no precisa mi vuelta", "prefiere vivir el verano sola a estar conmigo y que se lo estropee"... Y de ahí, al odio: "si hace eso, será que ya no me quiere, y si no me quiere, no merece la pena", "poco valor le otorga a todo este tiempo juntos si por estar ausente, es capaz de renunciar a toda una relación..."

Y a día de hoy, estamos igual que hace un mes. Y a día de hoy, estoy igual que hace 7 años... o no. Lo que sea, será, cuando la incertidumbre deje de serlo.